La historia detrás del canelazo ecuatoriano

El canelazo es la bebida caliente más emblemática de los Andes ecuatorianos: una infusión de canela, naranjilla (Solanum quitoense) y azúcar a la que se añade aguardiente de caña —el popular "punta" o "trago" serrano— para crear una bebida reconfortante y especiada que calienta desde adentro en las frías tardes de la sierra ecuatoriana. La naranjilla, esa fruta tropical de sabor extraordinariamente ácido y aromático que crece en las estribaciones andinas entre los 1.500 y 2.500 metros de altitud, es el ingrediente que distingue al canelazo ecuatoriano de otras bebidas de canela y hace imposible replicarlo fielmente fuera del país. Los indígenas andinos ya preparaban infusiones de canela —una especia que llegó a América con los españoles— con frutas locales desde la época colonial temprana.

El canelazo es inseparable de las festividades y celebraciones del Ecuador serrano: se sirve obligatoriamente en las fiestas de Quito en diciembre, en los carnavales de Riobamba y Cuenca, y en cualquier celebración familiar que se precie en las provincias de la sierra. En los mercados callejeros de Quito, los vendedores de canelazo en termos mantienen las colas durante horas en las noches frías de la capital, a 2.850 metros sobre el nivel del mar. La experiencia de tomar un canelazo caliente en la Plaza Grande de Quito, con la Catedral Metropolitana iluminada al fondo, es uno de los placeres sensoriales más difíciles de olvidar del continente americano.