La historia detrás de la salsa de manà ecuatoriana
La salsa de manà es uno de los pilares más antiguos e irreemplazables de la cocina ecuatoriana, con raÃces que se remontan a civilizaciones precolombinas como los cañari y los quitu que habitaron los Andes ecuatorianos antes de la llegada de los incas. El manà —Arachis hypogaea— es originario de América del Sur y fue cultivado en los Andes hace más de 7.500 años; su uso como base de salsas espesas para acompañar carnes, papas y maÃz es una tradición culinaria que sobrevivió intacta a la colonización española y se mantiene hoy como uno de los grandes orgullos de la gastronomÃa andina. La preparación tradicional requerÃa moler el manà tostado en un metate de piedra con ajÃ, ajo y sal hasta obtener una pasta homogénea que luego se diluÃa con caldo o leche.
En Ecuador, la salsa de manà acompaña platos tan distintos como el seco de pollo, las llapingachos (tortillas de papa), la carne colorada y la famosa "sopa de manÃ", que es un caldo espeso con costilla y manà molido que se considera el plato más representativo de la cocina quiteña. Cada región del Ecuador tiene su variante: en la sierra se añade achiote y comino; en la costa se incorpora leche de coco. Lo que no varÃa es la generosidad: en Ecuador, la salsa de manà se sirve siempre abundante, como señal de hospitalidad y cariño hacia el comensal.