La historia detrás del café helado de Sri Lanka

El café llegó a Sri Lanka —entonces Ceilán— con los colonizadores holandeses en el siglo XVII, quienes establecieron las primeras plantaciones de café en las colinas centrales de la isla. Durante dos siglos, el café de Ceilán fue uno de los más apreciados del comercio mundial, hasta que la "roya del café" —un hongo devastador— arrasó las plantaciones en la década de 1870. Los británicos, que entonces controlaban la isla, convirtieron masivamente las plantaciones de café destruidas en plantaciones de té, sentando las bases para la industria del té de Ceilán que hoy sigue siendo una de las más importantes del mundo. Sin embargo, el café nunca desapareció completamente de la cultura de Sri Lanka, y su preparación con especias —cardamomo, canela, clavo— refleja la influencia de las rutas de especias que hicieron de la isla un nodo comercial fundamental durante siglos.

El café helado de Sri Lanka tiene una particularidad que lo distingue de las versiones de otros países: el uso de leche condensada azucarada —herencia colonial holandesa y británica— y la adición de especias que recuerdan más al chai que al café occidental. En los mercados de Colombo y Kandy, el café helado especiado se vende en vasitos de plástico como el refresco perfecto para combatir el calor tropical. Esta fusión de café, especias y leche condensada es un resumen en taza del historia colonial y multicultural de una de las islas más fascinantes y aromáticas del océano Índico.