La historia detrás de la sangría española

La sangría —vino tinto diluido con frutas, azúcar, brandy y agua o gaseosa— es la bebida más exportada de España y también, para muchos españoles, la más incomprendida: en España la sangría se consume principalmente en verano y en contextos turísticos, mientras que en el resto del mundo se ha convertido en sinónimo de "bebida española" para cualquier ocasión. Sus raíces son antiguas: en la época romana ya se mezclaba vino con especias, miel y frutas para hacerlo más agradable y conservarlo mejor; en la España medieval el "clarete" —vino diluido con agua— era la bebida habitual de las clases populares porque el vino puro era demasiado fuerte y costoso. La sangría moderna, con brandy de Jerez y frutas de temporada, se popularizó en los años 60 con el turismo masivo en las costas mediterráneas españolas.

La sangría fue presentada en la Exposición Universal de Nueva York de 1964 por el pabellón de España y su éxito con el público americano fue inmediato, desencadenando una ola de popularidad que convirtió la sangría en la bebida española por excelencia en el extranjero. Hoy España exporta sangría embotellada a más de 140 países, y la versión casera con buen Rioja o Garnacha, frutas frescas de temporada y un buen brandy español sigue siendo la mejor forma de honrar una tradición culinaria que combina el placer del vino con la generosidad del compartir.