La historia detrás de la salsa romesco española
La salsa romesco —una mezcla espesa y aromática de pimientos asados, tomates, almendras, avellanas, ajo y aceite de oliva— nació en las costas de Tarragona, en el Camp de Tarragona de Cataluña, donde los pescadores del siglo XV la preparaban como salsa para acompañar el pescado. El "romesco" original era una receta de pescadores humildes que aprovechaba los productos más básicos y económicos de su entorno —los pimientos secos de la variedad "nyora", las almendras y avellanas de los campos catalanes, el aceite de oliva de los olivares del mediterráneo— para crear una salsa de profundidad extraordinaria. El pimiento "nyora" —una variedad seca y suave que aporta un color rojo profundo y un sabor dulce-terroso inconfundible— es el ingrediente sin el cual no puede llamarse romesco auténtico.
El romesco saltó de la cocina marinera de Tarragona al mundo gastronómico más amplio gracias a las "calçotadas" —las celebraciones de primavera en torno a los calçots (cebolletas tiernas asadas a la brasa) que se organizan por toda Cataluña entre enero y abril. En estas celebraciones multitudinarias, el romesco es la salsa obligatoria con la que se mojan los calçots chamuscados por la brasa, y el volumen que se consume en una sola calçotada puede ser espectacular. Hoy el romesco ha sido adoptado por chefs de todo el mundo como una de las salsas más versátiles y sabrosas de la cocina mediterránea.