La historia detrás del té de crisantemo chino

El crisantemo —ju hua en chino— ocupa un lugar privilegiado en la cultura y la medicina china desde hace más de 2.500 años. Mencionado en los escritos del filósofo Confucio (551-479 a.C.), el crisantemo es uno de los "cuatro caballeros" de la pintura clásica china junto al ciruelo, la orquídea y el bambú, simbolizando la integridad moral, la resistencia y la nobleza espiritual. En la medicina tradicional china, la infusión de flores de crisantemo blanco y amarillo se prescribía para "enfriar el calor interno", aliviar los ojos cansados, reducir la tensión arterial y combatir los resfriados; propiedades que la investigación científica moderna ha empezado a confirmar gracias a sus antioxidantes y flavonoides.

El té de crisantemo fue popularizado durante la dinastía Song (960-1279 d.C.), cuando la cultura del té alcanzó su máximo refinamiento en China. A diferencia del té verde o el oolong, el té de crisantemo no contiene cafeína, lo que lo convierte en una opción ideal para la tarde o la noche. En la cultura cantonesa, especialmente en Hong Kong y Guangdong, el té de crisantemo es inseparable de la experiencia del dim sum: se sirve mezclado con té pu-erh para crear el famoso "guk-pou" y ayudar a la digestión. Hoy este delicado té floral ha encontrado admiradores en todo el mundo.