La historia detrás de la guasacaca venezolana
La guasacaca es la salsa nacional de Venezuela y el contrapunto perfecto al chimichurri argentino en el debate sobre cuál es la mejor salsa para acompañar las carnes a la parrilla en Sudamérica. A diferencia del guacamole mexicano —espeso, en cubos o triturado con grosor— la guasacaca venezolana es una emulsión lÃquida y vertible de aguacate, perejil, cilantro, ajÃ, cebolla, ajo y vinagre que tiene una consistencia más parecida a un aderezo que a una crema. El nombre "guasacaca" no tiene una etimologÃa clara pero podrÃa derivar del guaranà o de lenguas indÃgenas venezolanas que usaban el aguacate como alimento fundamental antes de la colonización española. El aguacate —Persea americana— fue domesticado en México y América Central hace más de 5.000 años y se extendió hacia el sur hasta Venezuela, donde fue adoptado por las culturas indÃgenas locales.
La guasacaca venezolana es inseparable de las "parrillas" venezolanas, donde el asado a la brasa de carnes como la punta trasera, el churrasco y el pollo se acompaña siempre con esta salsa verde, junto con arroz y caraotas negras (frijoles negros). En la diáspora venezolana —que ha dispersado millones de venezolanos por toda América Latina, Estados Unidos y España en las últimas dos décadas— la guasacaca es el alimento del nostalgia por excelencia: el sabor más directamente vinculado al hogar, la familia y la Venezuela que dejaron atrás.