La historia detrás de la chicha morada peruana
La chicha morada es una de las bebidas más antiguas de América: los pueblos andinos preincaicos elaboraban fermentados y bebidas a base de maÃz morado —Zea mays indurata var. violáceo— hace más de 3.000 años. El maÃz morado, endémico de los Andes peruanos, debe su color caracterÃstico a las antocianinas, los mismos pigmentos que dan el color azul y morado a los arándanos, la col morada y las berenjenas, y que son poderosos antioxidantes. La chicha morada moderna —no fermentada, a diferencia de la chicha de jora alcohólica— se prepara hirviendo el maÃz morado con especias cálidas (canela, clavo) y frutas (piña, membrillo, manzana), endulzando con azúcar y añadiendo limón al servir, resultando en una bebida de color morado profundo y sabor frutal especiado extraordinariamente refrescante.
La chicha morada es inseparable de la experiencia culinaria peruana: se bebe con el ceviche, con el lomo saltado, con el ajà de gallina y con cualquier ocasión que requiera una bebida fresca. En los mercados de Lima, los puestos de chicha morada vendida en vasos de plástico son una constante que vincula la gastronomÃa ancestral andina con la cotidianeidad urbana. Su popularidad internacional ha crecido con el boom de la cocina peruana en el siglo XXI, y hoy se vende embotellada en todo el mundo como representante de una tradición culinaria milenaria que el Perú moderno ha sabido preservar con orgullo.