La historia detrás del mochi de helado japonés

El mochi —masa de arroz glutinoso molido hasta obtener una pasta extraordinariamente elástica y suave— es uno de los alimentos más simbólicos y rituales de la cultura japonesa. El "mochitsuki" —la ceremonia de golpear el arroz cocido en un mortero de madera con mazos hasta transformarlo en mochi— es una tradición que se celebra en Japón desde hace más de 1.000 años como ritual de Año Nuevo: la energía y el esfuerzo colectivo del mochitsuki, donde varias personas deben coordinarse perfectamente para machacar y voltear el arroz sin aplastarse las manos, simboliza la cooperación comunitaria y la preparación del año que comienza. Los mochi esféricos de Año Nuevo, llamados "kagami mochi", se ofrendan a los altares familiares antes de comerse.

El mochi de helado —"aisu mochi"— es una creación moderna nacida en California en los años 90, cuando Frances Hashimoto, presidenta de Mikawaya —una empresa de repostería japonesa-americana de Los Ángeles— decidió envolver bolas de helado americano en masa de mochi japonés. El resultado fue un postre que combinaba lo mejor de dos mundos: la frescura cremosa del helado americano con la textura elástica y ligeramente dulce del mochi. El mochi de helado se convirtió en uno de los postres más exitosos de la fusión asiático-americana y hoy se vende en supermercados de todo el mundo en docenas de sabores, desde matcha hasta mango y frutos rojos.