La historia detrás del hogao colombiano

El hogao es la salsa madre de la cocina colombiana: una mezcla de tomates y cebollas largas sofritas a fuego lento hasta que se deshacen en una salsa espesa, fragante y levemente caramelizada. Su nombre proviene del español antiguo "ahogado" —sumergido, sofrito— y describe perfectamente el proceso de cocción lenta en el que los ingredientes se "ahogan" en su propio líquido. El hogao es la base de innumerables platos colombianos: va sobre el arroz blanco, dentro de las empanadas, como relleno de las papas rellenas, sobre los frijoles, con los chicharrones y como acompañamiento del bandeja paisa, el plato más emblemático del país.

Cada región de Colombia tiene su variante del hogao: en el interior del país se usa tomate chonto y cebolla larga; en la costa caribeña se añade ají dulce y culantro; en Nariño se incorpora papa criolla. Lo que no varía es la técnica: paciencia, fuego bajo y el respeto al tiempo que necesitan los ingredientes para fundirse en algo mayor que la suma de sus partes. En la cocina colombiana, el hogao no es una salsa decorativa sino funcional —transforma cualquier ingrediente simple en algo memorable— y su ausencia en un plato es notada de inmediato por cualquier paladar colombiano.