La historia detrás del pão de queijo brasileño
El pão de queijo —pequeñas bolitas de pan de yuca con queso, crujientes por fuera y elásticamente tiernas por dentro— es uno de los snacks más adictivos y queridos de Brasil. Su historia está Ãntimamente ligada al estado de Minas Gerais, en el interior del paÃs, donde la producción de queso y la yuca (mandioca) han sido pilares de la economÃa rural desde el siglo XVIII. Se dice que las esclavas que trabajaban en las haciendas mineiras empezaron a preparar estas bolitas con el almidón de yuca que sobraba después de procesar la mandioca para la farinha, añadiendo el queso minas curado que producÃan en las propias haciendas. Lo que comenzó como una forma ingeniosa de aprovechar los residuos de la cocina se convirtió en uno de los grandes tesoros gastronómicos de Brasil.
Durante siglos, el pão de queijo fue casi desconocido fuera de Minas Gerais. No fue hasta los años 50 y 60, con la urbanización acelerada del paÃs y la migración masiva hacia São Paulo y RÃo de Janeiro, que los mineiros llevaron consigo su pan de queso, popularizándolo a escala nacional. La inauguración de Brasilia en 1960 —construida con mano de obra mayoritariamente mineira— contribuyó decisivamente a su difusión. Hoy el pão de queijo es omnipresente en aeropuertos, panaderÃas y supermercados de todo Brasil, y su versión congelada se exporta a docenas de paÃses, llevando un pedazo de Minas Gerais al mundo entero.