La historia detrás del chimichurri argentino

El chimichurri es el alma de la parrilla argentina: una salsa verde vibrante de perejil, ajo, orégano, vinagre y aceite de oliva que acompaña casi cualquier corte de carne asada en Argentina y Uruguay. El origen de su nombre es tan misterioso como fascinante: algunas teorías lo vinculan a inmigrantes vascos del siglo XIX que decían "tximitxurri" para referirse a una mezcla de ingredientes varios; otras lo relacionan con soldados ingleses durante las Invasiones Inglesas de 1806 que pedían condimentos con frases que los argentinos no entendían y terminaron fonéticamente deformadas. Sea cual sea la etimología, la receta se consolidó durante el siglo XIX entre los gauchos de la pampa, quienes asaban reses enteras y necesitaban una salsa robusta que aguantara el intenso calor del fuego.

Con el tiempo, el chimichurri se dividió en dos grandes familias: el chimichurri verde, elaborado con hierbas frescas, y el chimichurri rojo, que incorpora pimentón y tomate seco. Cada región y cada familia argentina tiene su propia versión, con variaciones en la cantidad de ajo, la acidez del vinagre o la proporción de hierbas. Hoy el chimichurri ha traspasado fronteras y se utiliza como marinado, salsa de mesa o aderezo para verduras asadas en todo el mundo, aunque los argentinos siguen siendo sus más fervorosos defensores.