La historia detrás de los rollos de canela de Cinnabon
Cinnabon abrió su primer local en 1985 en el Sea-Tac Airport de Seattle, y desde el primer dÃa su estrategia de marketing fue deliberadamente olfativa: colocar los hornos cerca de la entrada para que el aroma de canela, azúcar y mantequilla caliente inundara los pasillos del aeropuerto y atrajera a los pasajeros como un imán. Ese aroma —estudiadamente diseñado para evocar el hogar, la infancia y el confort— se convirtió en la herramienta de ventas más efectiva de la empresa y en el sÃmbolo más poderoso de la marca. Los rollos de canela de Cinnabon están elaborados con una variedad especÃfica de canela Makara de Cassia de Indonesia —más oscura, más dulce y más intensa que la canela de Ceilán— que la empresa guarda con tanto celo como la receta de Coca-Cola.
El rollo de canela tiene raÃces más antiguas: los "kanelbulle" suecos —rollos de canela ligeramente menos dulces— se consumen en Suecia desde el siglo XVII y tienen incluso su propio dÃa nacional el 4 de octubre. Los inmigrantes escandinavos llevaron la tradición a Estados Unidos, donde evolucionó hacia versiones cada vez más indulgentes. Cinnabon llevó esta evolución a su extremo lógico: su Classic Roll contiene más de 800 calorÃas por unidad, pero nadie parece importarle demasiado cuando el aroma de canela caliente llena el aire de un aeropuerto a las seis de la mañana.