La historia detrás de los pancakes de kimchi coreanos

El kimchijeon —tortita de kimchi— es uno de los "jeon" más populares de la cocina coreana: una masa sencilla de harina y agua en la que se incorpora kimchi fermentado picado, freída en una sartén hasta que queda crujiente por fuera y húmeda y sabrosa por dentro. El kimchi —las verduras fermentadas con chile, ajo, jengibre y salmuera que son el condimento más importante de Corea— fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2013, y su historia se remonta a más de 3.000 años de técnicas de fermentación y conservación de verduras en la península coreana. Los "jeon" —tortitas y fritters coreanos— son una categoría de platos con historia igualmente antigua, mencionados en textos culinarios coreanos del siglo VI d.C.

Existe en Corea un fenómeno meteorológico-gastronómico fascinante: se dice que cuando llueve, los coreanos sienten irresistiblemente el antojo de kimchijeon y makgeolli (vino de arroz). Los científicos lo han estudiado y encontrado que el sonido de la lluvia sobre el tejado es acústicamente similar al sonido del aceite en la sartén cuando se fríen los jeon —una asociación sensorial que el cerebro transforma en deseo. Esta conexión entre clima y apetito es única en la cultura culinaria global y convierte al kimchijeon en mucho más que un aperitivo: es un fenómeno cultural de primer orden.