La historia detrás de los cupcakes araña de Halloween

El cupcake —ese pequeño bizcocho individual horneado en un molde de papel— tiene su primera mención documentada en el libro de recetas de Eliza Leslie de 1828, "Receipts", donde aparece como "a cake to be baked in small cups" (un bizcocho para hornear en pequeñas tazas). Durante el siglo XIX, los cupcakes eran conocidos como "number cakes" porque sus proporciones se medían por tazas —una taza de mantequilla, dos de azúcar, tres de harina, cuatro huevos— haciendo la receta fácil de memorizar para las amas de casa. El término "cupcake" popularizó en el siglo XX con la estandarización de los moldes de papel y la producción industrial de la batidora eléctrica.

Los cupcakes de araña para Halloween combinan la técnica de la repostería artística con la iconografía terrorífica de la festividad: la araña, asociada con brujería, oscuridad y lo desconocido desde la Edad Media europea, se convierte en un elemento decorativo comestible cuando se dibuja con glaseado negro sobre un cupcake de chocolate. El renacimiento del cupcake artesanal a principios del siglo XXI —impulsado por la serie "Sex and the City" y las primeras boutiques de cupcakes de Nueva York— creó la tradición de los cupcakes temáticos que hoy es omnipresente en cada celebración, con Halloween como su expresión más creativa y espectacular.