La historia detrás de los cake pops de pumpkin spice de Halloween

Los cake pops —bolitas de bizcocho desmenuzado, mezclado con frosting y cubierto de chocolate— son una invención relativamente reciente atribuida popularmente a Angie Dudley, la bloguera culinaria conocida como Bakerella, quien publicó en 2009 la foto de unos pequeños bizcochos en palito que incendió las redes sociales y desencadenó una fiebre global de decoración de repostería. Starbucks los incorporó a su menú ese mismo año, convirtiéndolos en un fenómeno de consumo masivo. Sin embargo, la idea de insertar un palito en una bola de repostería tiene precedentes más antiguos: las manzanas acarameladas de las ferias de Halloween americanas del siglo XIX son, en cierto sentido, los ancestros directos del cake pop moderno.

La versión de pumpkin spice para Halloween combina dos de los fenómenos culturales más poderosos de la gastronomía americana contemporánea: la "pumpkin spice fever" otoñal —con sus notas de canela, jengibre, nuez moscada y clavo— y la estética festiva de Halloween, que convierte cualquier receta en una oportunidad para el arte decorativo comestible. Los cake pops con glaseado naranja y decoraciones de calabaza o araña son una pequeña obra de arte que combina técnica de repostería, diseño visual y el placer sensorial del chocolate y las especias. Son, en esencia, la repostería en su versión más democrática y festiva.